Qué es una Parálisis Braquial Obstétrica

La Parálisis Braquial Obstétrica (PBO) ocurre por una lesión mecánica del plexo braquial, que tiene lugar en el momento del nacimiento. Su cuadro clínico depende de las raíces nerviosas que resulten lesionadas y de la extensión del traumatismo.

El plexo braquial es una red de nervios formada por la unión de las raíces nerviosas que emergen desde la quinta vértebra cervical a la primera dorsal, responsable de la inervación del hombro y la extremidad superior. El plexo braquial es bastante superficial y está situado en una zona del cuerpo muy móvil, cerca de estructuras óseas, por lo que puede lesionarse con relativa facilidad. Esto es lo que ocurre en partos traumáticos, en los que el ginecólogo rota y tracciona con fuerza (con ayuda de forceps o espátulas, generalmente) la cabeza del niño.

Otros términos usados para referirse a la PBO son: la parálisis de Erb (lesión del tronco superior), la parálisis de Klumpke (lesión en la parte inferior del tronco), parálisis del plexo braquial, parálisis de Erb-Duchenne, síndrome de Horner (cuando los nervios faciales también se ven afectados), La tortícolis es otro término usado a veces en combinación con lesiones del plexo braquial.

La PBO (Parálisis Braquial Obstétrica) es pues consecuencia del estiramiento y tracción de los axones que constituyen el plexo braquial, durante el proceso del parto. Los componentes más afectados en orden de mayor a menor frecuencia son:

  • el tronco superior o “Parálisis de Erb”, cuyos axones proceden de las raíces C-5 y C-6 (el 48%de los casos).
  • troncos superior y medio cuyos axones provienen de las raíces C-5 a C-7 (29%).
  • troncos superior, medio e inferior cuyos axones provienen de las raíces C-5 a C-8, T-1 (23%).
  • Tronco inferior o “Parálisis de Kumple” cuyos axones provienen de las raíces C-8 y T-1 (0,6%).

Tipos de lesiones

El término lesión del plexo braquial se refiere a una lesión en el conjunto complejo de nervios que controlan los músculos de los dedos, mano, brazo y hombro. Los nervios se originan en la médula espinal y se forman en tres troncos situados en la parte superior del hombro: la parte superior del tronco de la médula espinal segmentos C5 y C6, el tronco medio de un segmento de C7, y la parte inferior del tronco de los segmentos C8 y T1.

Las lesiones del plexo braquial puede incluir:

  1. Rotura del nervio desde la médula espinal (avulsión)
  2. Desgarro del nervio, pero no en la médula espinal (ruptura)
  3. Interferencia por tejido cicatricial en el nervio lesionado que ha tratado de repararse y que ejerce presión sobre el nervio y perturba las señales transmitidas a los músculos (neuroma)
  4. Estiramiento, pero no ruptura del nervio, donde el nervio es capaz de curarse a sí mismo (praxis). Esta condición es temporal y el músculo recupera la función completa.

El músculo denervado puede causar desequilibrios que resultan en deformidades musculares y óseas en el codo y el hombro. Además, el desarrollo del brazo afectado puede verse comprometido resultando en una extremidad más corta.

Las lesiones del plexo braquial pueden resultar en una parálisis parcial o total de uno o ambos brazos. En cuanto a su duración puede ser temporal o permanente, cuando el nervio no puede curar por completo. Además de comprometer la función muscular y la capacidad de agarrar, extender o flexionar de la extremidad afectada, la lesión también puede afectar la apariencia física.

Un porcentaje de las PBO se recuperan satisfactoriamente de manera espontánea en el curso de dos semanas, y raramente esta recuperación espontánea puede demorarse hasta los tres meses de edad del niño. Esta recuperación tiene lugar cuando la alteración producida en los axones del plexo braquial es una Neuroapraxia. La Axonotmesis es una presentación más seria y la Neurotmesis es la forma más problemática. De producirse una recuperación espontanea y total ha de ser antes de los tres meses, aunque hay autores que prefieren esperar hasta los cuatro e incluso seis meses, antes de decidirse por la cirugía reparadora.